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(Blog) Perder el norte para no perder el norte

brujula

Cuando nos ponen una vacuna contra alguna enfermedad, cuyo componente es la misma enfermedad, o cuando hacemos más deporte para mitigar el “dolor” causado por mucho deporte (las bien conocidas agujetas), sucede algo similar a cuando hablamos de evitar o mitigar los efectos de lo que comúnmente se llama “locura”.  La siguiente teoría, que habrá sido estudiada y experimentada por varios estudiosos del cerebro humano, es una de las grandes verdades de la vida y comportamiento humanos, para mí.

Escrito por: Lidia Fuentes

Es la gran teoría de que, para sobrellevar-contrarrestar un suceso altamente motivador de estados de “descontrol mental-comportamental”, uno ha de sumergirse voluntaria y previamente a dicho suceso en situaciones-pensamientos de “descontrol”. Así, una vez más, sería el mismo “problema” la solución.

 

En el caso de la mente humana y sus supuestos “desequilibrios- inestabilidades”, no es realidad que, tras un estado en el que no entendemos que pasa, en el que no sabemos qué hacer, y en el que, al final, ¿acabamos perdiendo el control consciente de las cosas (que no el subconsciente), comenzamos a ver un poco de luz, a sentir como que todo empieza de 0? Y ese nuevo estado nos hace fluir a lo que podríamos llamar fase de pre-solución del problema.

 

Me he encontrado tantas y tantas veces metida en una vorágine de problemas, que, además, parecían querer irse acumulando para poner a prueba mi fortaleza mental, y al final he encontrado salida llevándome conscientemente a mí misma a un desorden elegido que me hacía llegar a un éxtasis, mental y también físico, que me ayudaba mucho a airear mi mente, a disipar esos problemas que, aun estando, ya no estaban amontonados. Se habían ordenado un poquito, como si ese “aireamiento mental” fuera una ola de viento que llevaba un poco las cosas a su lugar.

 

Todo esto es muy metafórico, pero muy visual y claro también, a mi parecer. Solo la “locura” nos puede proteger de la misma “locura”, si nuestra mente fuera siempre ordenada, estable, alegre… no podríamos soportar ciertas situaciones que la vida nos va poniendo delante, situaciones que a cualquiera podrían desbordar, hasta al más fuerte del mundo.

 

Cada uno debería saber, a modo terapéutico, su propia forma de “locura” preventiva-paliativa. En mi caso, lo que más he usado es tener relaciones íntimas, diferentes, variadas, y un tanto atípicas. De esta manera, he llegado a estados donde nada más existía, donde sacaba adrenalina y euforia, y donde, al final, el relax se apoderaba de mí. A ciertas personas, les parece que dichas situaciones sean amorales, o peligrosas, pero, sin embargo, mi subconsciente siempre ha mantenido el control, solo la parte consciente consideraba esto como una supuesta “locura”. Por tanto, no lo considero peligroso. Amorales, depende de nuestros valores, pero también creo que se han de ver las cosas desde un prisma práctico; ¿esto me sirve? ¿Esto me ayuda? ¿Hago daño a los demás? ¿O a mí misma? Si la respuesta a las dos primeras preguntas es sí, y a las dos últimas es no, no es algo amoral. Por tanto, vamos por buen camino.

 

Ahora, ¡buscad vuestra “locura” terapéutica!

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