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(Blog) Vivir su vida

Hace años, muchos, vi una película llamada Vivir su vida. Me dejó una huella profunda, aunque con el paso del tiempo su argumento se fue borrando de mi cabeza. Hace unos meses, pocos, encontré la película en una tienda de DVDs. Y la compré.

 

vivirvida

Escrito por: Eduardo Alonso

 

Lo cierto es que la fui rondando y rondando, y pensaba, y quizá recordaba, que aquel título realmente significaba para mí soltarse las ataduras y atreverse a buscar una vida propia.

 

Creo sinceramente que la gran mayoría de los seres humanos tienen un don particular, el uno quizá lo encuentre en el arte de la conversación, el otro en la observación de los peces deslizándose por el río. De la conversación, con los griegos, surgió la dialéctica, y de la observación de los peces deslizándose por el río, una buena aportación a la biología y, cómo no, la tentación de hacerse una caña para pescarlos. Quiero decir con esto, que la existencia, a veces, si el remolino en que nos envuelve la lucha por la vida no nos zarandea demasiado, nos da la oportunidad de despertar a un camino, ese que nos da sentido y realza nuestra cualidad más propia. Y vale, vale la pena seguirlo.

 

Creo recordar que se decía del pintor Diego Velázquez que no era demasiado inteligente, y sin embargo supo escoger lo dicho. No hay que dejarse cegar por el deslumbramiento pirotécnico de lo aparentemente imposible porque, al fin y al cabo, el sueño de ser médico se puede traducir en la feliz experiencia de tener una humilde consulta, aquel que siguió los pasos de su madre o su padre en la cocina, puede acabar como pinche o cocinero de primera. Y sentirse realizado con lo que uno ha deseado, convirtiendo la lucha por un proyecto en su realización.

 

Es muy cierto que, dado el panorama actual en nuestra sociedad, las oportunidades para lograr la realización plena de estos objetivos no tiene una viabilidad fácil, pero no por ello, creo, debe desistir uno de elegir el camino adecuado, porque un buen día, a los treinta, a los cuarenta o a los sesenta aparecerá ese desengaño.

 

Hace unas semanas me puse la película Vivir su vida: la valiente propuesta del director Jean-Luc Godard me pareció algo pasada, pesada ya en sus primeros minutos. Quizá, pensé, no era el día para enfrentarse a un cine exigente como aquél. Quizá, pensé, había sobrevivido mejor Ser o no ser, de la que igualmente vi un ratito y me provocó risas hilarantes.

 

Lo cierto es que, ahora, mientras me despido de vosotros deseándoos un feliz verano, agradeciendo la oportunidad que me ha dado Joia de escribir durante todo un camino en este espacio y, a quien haya tenido a bien leerme, su gentileza y paciencia, tengo al lado el citado DVD, con las imágenes en un blanco y negro de los años de la Nouvelle Vague y me digo, venga, quizá este fin de semana sí la veré, y me llevaré el desengaño de un recuerdo distorsionado por la fabulación o una bonita reminiscencia de tiempos pasados que me devuelvan con fuerza al tiempo presente. Al fin y al cabo, tanta palabra para decir, sí, vivid vuestra vida.

 

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