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(Blog) Día de la Felicidad

tolerancePara mí, la felicidad es plenitud y autenticidad. Nunca se cansan de repetirnos que la auténtica felicidad significa tener un piso, un pequeño coche, dos hijos y un buen trabajo.

 

Escrito por: Maria del Mar Castuera

¿Qué ocurre cuando tienes piso, un coche, familia propia y ya no eres mileurista? Pues que te arrepientes de no haberte quedado a vivir en Formentera, andar sólo con sandalias y tener cuatro o cinco hijos más de la cuenta.


Te arrepientes de la hipoteca, de haber elegido ese esposo o aquella mujer, haber firmado el contrato de 1.500 miserables euros durante veinte años, incluso de tu coche, que es lo que más te gusta en el mundo, porque le tienes que poner tanta gasolina -tan a menudo- que te chupa los euros como una enorme lamprea.


La felicidad significa ir lentamente, poder perder tiempo al andar poco a poco, comprar libros de detectives o de historia medieval, pararse en los semáforos, no tirar las colillas al suelo sino llevar un cenicero de playa siempre a mano, sonreír a los niños que te están mirando o hablar con los perritos de tu vecindario.


Cuando estamos llegando a la senectud ya nos damos cuenta de que la vida era pararse, pararse a mirar, y entonces la lógica científica nos podrá poseer mucho, miraremos el mundo con total relatividad y a los demás con mayor comprensión o más distancia, si fuera necesario.


Entonces nos llega el momento de decir adiós a todas las cosas que hemos podido conseguir o adiós a nuestros amigos.


No importa, porque siempre existiremos en aquellos instantes más bonitos y mágicos que hemos vivido en la Tierra, aquellos momentos en los que perduraremos dentro del corazón de nuestros hermanos y amigos más íntimos.


La felicidad debe llevarse siempre en la mochila y no dejarla de antemano pensando en algunos ratos que imaginamos que serán felices. Lo que ocurre es que el resto puede castigarte con su amargura vital cuando ha salido del trabajo –aburrido- o bien de dejar el coche después de un atasco.


Para obtener algo de felicidad yo creo que debemos viajar con el corazón en la mano y esto conlleva algo de dolor existencial.

 

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